lunes, 26 de septiembre de 2016

Celebramos el Día Europeo de las lenguas


Hoy, 26 de septiembre, celebramos el Día Europeo de las lenguas (enlace)



Os invito a leer los #autorretratolingüísticos de los profesores (enlace) yo también he participado con 'Vamos, chicos, que todos tenemos algo de Jim'. Leedlo a ver si os gusta.

Diario La Vanguardia: 'Las 10 conductas de los padres que entorpecen la educación de los niños'

DIARIO 'LA VANGUARDIA'

ARRANCA EL CURSO ESCOLAR

Las 10 conductas de los padres que entorpecen la educación de los niños

Profesores y psicólogos identifican las actitudes más nocivas de los progenitores a la hora de implicarse en la educación de sus hijos.

MAYTE RIUS Barcelona 13/09/2016

La mayoría de los padres y madres concede mucha relevancia a los estudios de sus hijos y trata de implicarse en ellos. Pero maestros y psicólogos aseguran que no siempre tienen claro cuál es su papel en el aprendizaje escolar y a veces adoptan actitudes que acaban dañando la educación de los hijos.

ESTUDIAR CON ELLOS
Ser padre y maestro a la vez crea conflictos y dependencia
Llegan los primeros deberes escolares y ahí están papá y mamá al lado; y los deberes son de la criatura, no de la familia; el deber de la familia es velar por que el niño tenga espacio y tiempo para hacer sus tareas y, si son muy pequeños, facilitar la organización del tiempo”, explica María Jesús Comellas, profesora de la UAB en la facultad de Ciencias de la Educación y psicóloga especializada en las relaciones familia-escuela.
Benjamí Montenegro, del Equip Psicològic del Desenvolupament de l’Individu, dice que el papel de los padres es el de auditores: “Han de controlar que el trabajo esté hecho, pero no entrar en el contenido porque se trata de que las tareas las hagan los niños y así trabajar su autonomía”. Eso no significa que si el niño plantea alguna duda no se le den pistas o herramientas para resolverla. Dicen los expertos que hacer de maestros y padres a la vez no trae más que problemas: crea conflictos familiares diarios y dependencia, porque los niños se acostumbran a que haya alguien encima de ellos para trabajar. Y si el crío tiene dificultades de aprendizaje o necesita refuerzo, el consejo es buscar un profesor particular.
RESOLVÉRSELO TODO
Solventar sus descuidos dificulta su maduración
Los niños han de aprender a organizarse y a solventar sus problemas, a cualquier edad, y no hay que mandar a nadie corriendo a comprar tinta de impresora a última hora de la tarde porque al día siguiente ha de entregar un trabajo ni llevarle a la escuela el libro o el bocadillo olvidados; si los padres les resuelven todo ‘con tal de que estudien’, no maduran, no asumen sus responsabilidades ni aprenden a ser autónomos”, coinciden Comellas y Montenegro.
FOCALIZAR TODO EN EL ESTUDIO
Hacer de la formación el eje de la vida familiar daña la relación
Los educadores aseguran que una frase muy reiterada de los estudiantes es “a mis padres sólo les interesa si estudio, lo demás no les importa nada”. “Cuando focalizas todo en los estudios, cuando lo primero que le preguntas a tu hijo en la puerta de la escuela es qué deberes tienes o qué nota te han puesto en vez de cómo te ha ido el día, o con quién te has relacionado, transmites que te interesa el aprendizaje, no la persona”, dice Comellas. Y agrega que lo mismo ocurre cuando al hijo universitario se le libera de tareas domésticas porque “su trabajo es estudiar”. “Esa persona tiene que vivir, ha de saber organizarse, tener habilidades domésticas y saber relacionarse, y de eso a veces no nos ocupamos, ni nos interesamos por su vida emocional y relacional”, enfatiza la psicóloga.
QUERER GENIOS
Sobreestimular a menudo provoca el efecto contrario
Los maestros explican que una práctica muy habitual en las familias es la de sobreestimular a los niños. “Todos quieren un hijo genio y les llenan la cuna de artilugios, abusan de juegos didácticos, se afanan porque aprendan muchas cosas y cuanto antes mejor, y esa sobreestimulación no sólo no influye en una evolución cognitiva más rápida, sino que a menudo tiene efectos contraproducentes en forma de problemas de atención o de falta de concentración”, explica Joan Domènech, maestro del colegio Fructuós Gelabert de Barcelona.
Esa impaciencia respecto al aprendizaje provoca, según los psicólogos, que los padres se desesperen ante las primeras dificultades en los estudios o vivan como un fracaso los primeros malos resultados, sin tener en cuenta que la educación es un proceso a largo plazo y que lo que los niños necesitan para aprender es paciencia y ánimo. “Los padres no deberían considerar los malos resultados como un fracaso porque ello reduce la autoestima de los hijos e incapacita cada vez más a unos y otros”, advierten.
PREMIAR LAS NOTAS
El estímulo material desvirtúa y puede aumentar la frustración
Las notas ni se han de premiar ni castigar; se han de elogiar y aplaudir, o analizar si es necesario dedicar más tiempo a estudiar, según los expertos. “El mejor estímulo es descubrir cosas nuevas y desarrollar tus intereses, si hace falta un estímulo material, es que algo no funciona”, apunta Domènech.
Montenegro advierte que los premios pueden causar una doble frustración, porque con frecuencia se ofrecen por notas poco realistas y si el chaval no triunfa a pesar de la recompensa prometida su sensación de fracaso y su malestar es doble: además de no alcanzar su meta escolar, se queda sin regalo.
DISFRAZAR LA VAGANCIA
Buscar trastornos detrás de los fracasos retrasa la madurez
Otra conducta recurrente que observan los educadores es la tendencia de los padres a buscar trastornos neurológicos detrás de los fracasos escolares de sus hijos. “Hay muchos niños que son incapaces de esforzarse en hacer los deberes o en estudiar porque son vagos, y eso es inmadurez, no un trastorno mental, y a veces se intenta disfrazar esa vagancia como intolerancia a la frustración o intolerancia al estrés, cuando lo que tienen es falta de autonomía”, comenta Montenegro. Comellas subraya que esta actitud tiene que ver con la actitud hiperprotectora de muchos padres que buscan la etiqueta del trastorno para el bajo rendimiento de sus hijos “porque en el momento en que se disfraza algo como trastorno se desculpabiliza a todo el mundo”.
EJERCER DE DETECTIVES
El control absoluto de sus tareas suscita desconfianza
Hay padres que rastrean los deberes, trabajos, las fecha de exámenes o los comentarios de sus hijos en clase a través de la agenda escolar, la web del centro, las redes sociales o implicando en sus indagaciones a los padres de otros niños de la clase, con quienes están en permanente contacto por WhatsApp. “Esa conducta provoca un boquete de desconfianza y no resuelve nada”, advierte Montenegro. En vez de ejercer este control absoluto aconseja realizar un acompañamiento lejano, revisar conjuntamente con el chaval la agenda de tareas pero dejándole que sea autónomo para realizarlas. Y para los padres que optan por preguntar la lección para saber si el niño ha preparado un examen, los expertos recomiendan ponerle tres o cuatro preguntas por escrito, porque normalmente no hay exámenes orales y de nada sirve que el niño se sepa la lección hablando si luego se expresa mal por escrito o comete muchas faltas de ortografía.
USAR EL ESTUDIO COMO PEAJE
Las tareas escolares acaban entendiéndose como un castigo
Castigado a hacer los deberes” o “hasta que no acabes de leer no hay dibujos” son frases que utilizan algunos padres para incitar a sus hijos a hacer las tareas escolares. Pero los expertos aseguran que el tiempo de estudio debería ser siempre un tiempo de tranquilidad y sosiego, no de regañinas. El objetivo, explican, debe ser ayudar a los niños a descubrir el placer de la lectura o del aprendizaje, y eso no se consigue si se plantean las tareas escolares como un castigo o como un peaje necesario para poder disfrutar de actividades placenteras como salir con los amigos, ver la televisión o jugar con la consola.
Y a medida que crecen, han de entender la relación entre esfuerzo, dedicación y resultados, “y asumir que si han de estudiar más porque han tenido malas notas se trata de una inversión, no de un castigo”, indica Comellas.

PROYECTARSE EN LOS HIJOS
Las expectativas no siempre se adecúan a las capacidades
Los psicólogos consideran que en muchas familias pesan más las expectativas que tienen los padres sobre los estudios de los hijos que las preferencias o capacidades de estos, y muchos chavales son orientados a estudiar lo que quieren o les gusta a sus progenitores. “En este país confundimos inteligencia con título, continuamos desprestigiando la formación profesional y no valoramos la creatividad como un medio para vivir”, reflexiona Comelles.
NO RESPETAR LA LÍNEA ESCOLAR
El modelo de los padres no garantiza el éxito hoy

Muchos padres piensan que el modelo y los métodos educativos que les sirvieron a ellos les servirán a sus hijos, pero la escuela ha cambiado mucho y los niños también. “Lo que a ti te gustaba del colegio, lo que aprendías entonces o cómo lo aprendías no tiene por qué ser un modelo de éxito para tus hijos”, advierte Domènech. Y por eso considera un error que los padres traten de enseñar a los hijos a leer o a calcular por su cuenta o les pongan actividades de refuerzo en casa, sin considerar que quizá están interfiriendo en el ritmo o el método pedagógico que sigue la escuela. “Uno ha de plantearse a qué escuela lleva a su hijo, asegurarse de que comparte las mismas ideas, y luego acompañar al niño en el aprendizaje pero con respeto al proceso que siguen en la escuela, y no dar al niño mensajes diferentes”, reflexiona. Los educadores son especialmente críticos con los padres que muestran constantemente su desacuerdo con los profesores en presencia de los niños, porque estos aprovechan esa situación para manipular a unos y a otros.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Miguel de Cervantes - Draw My Life | con El Coleccionista de Mundos

Autorretrato lingüístico con motivo del Día Europeo de las lenguas (26 de septiembre)

AUTORRETRATO LINGÜÍSTICO

-Con motivo de la celebración del Día Europeo de las Lenguas (26 de septiembre) e invitado por @londones en su blog Día Europeo de las Lenguas dejo mi autorretrato-

José Luis Lomas  @jos_lomas

'Adelante, chicos, que todos tenemos algo de Jim'

Pepito

Conservo en la biblioteca uno de mis primeros libros: 'La isla del tesoro' de R.L. Stevenson, de la Editorial Bruguera, en aquella serie llamada Clásicos juveniles, que contiene esta dedicatoria manuscrita con una estilográfica y en tinta verde:

'Para Pepito en el día más feliz de su vida, de su maestro recordándole con cariño'

... y luego un garabato.

Mi primera novela regalada y dedicada por mi maestro

Pepito era yo; el día más feliz de mi vida, mi Primera Comunión; y quien escribió la dedicatoria, Don Juan, uno de mis primeros maestros...

Don Juan quiso regalarme esta novela de aventuras que narra la historia de Jim, un niño sin responsabilidades que pasa a ser un hombre valiente...

Gracias a Jim, uno de sus personajes, comencé a conocer y sentir los valores de la amistad, de la valentía o la lealtad... O quizá no fue así y ha sido después de tanto tiempo cuando los he reconocido... el caso es que cuando me habéis propuesto un autorretrato lingüístico para celebrar el Día Europeo de las lenguas, se me ha venido a la cabeza esta novela y he ido a encontrarla en uno de los anaqueles.


Castillos de Cambil y Alhabar


Nací en Cambil, un pequeño pueblo de Sierra Mágina situado en un gran valle rodeado de altas cumbres y escabrosos montes vigilados por dos inmensas peñas: Cambil y Alhabar.

Durante aquellos primeros años de la década de los sesenta, los niños acudíamos a las Escuelas, que no eran sino dos aulas, una para niños y otra para niñas, en la planta baja de una casa que se me antojaba inmensamente grande. En su parte superior estaba la vivienda del maestro. Aquella casa también tenía un corral con animales que dotaban de despensa al maestro y adonde íbamos a hacer algunas excursiones para dar de comer a las gallinas y a los conejos y ver cómo Don Jesús ordeñaba la cabra. Los recreos, los solíamos hacer en la calle, supongo.



Como digo, nací en Cambil, allí viví hasta los trece años y al igual que Daniel 'el Mochuelo' en la novela 'El Camino' debí marcharme a la capital para proseguir mis estudios de bachillerato.

Sinceramente no recuerdo bien cómo pasé la noche anterior a mi marcha a la capital, pero seguramente fue parecida a la que Delibes refleja en su novela: yo, en mi cuarto, mi madre Pura haciendo cuidadosamente la maleta, de piel gastada, preocupada por mi bienestar y mi padre Francisco decidido a mandarme a la ciudad, donde viviría solo en una casita que mi abuelos Pepe e Ignacia habían comprado recientemente y que nos serviría de residencia a los nietos que quisiésemos estudiar en la capital.

Entonces, no éramos muchos los chicos del pueblo que abandonábamos aquel valle montados en un coche de viajeros destartalado y que a duras penas lograba empinar la cuesta hasta alcanzar el puerto de montaña coronado por un pequeño acueducto que saciaba la sed de aquellas olivas de troncos retorcidos. Sí, aquel autobús luego nos conducía, ya cuesta abajo, hasta cruzar el río Guadalbullón y tomar finalmente la carretera nacional que venía de Granada y nos llevaba a Jaén.

Llegué con mis trece años a cursar el bachillerato en el Instituto Virgen del Carmen, llamado el Instituto masculino, y formé parte de la primera promoción del BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente).

Junto a la maleta de piel gastada, llevé otra de madera, cargada de libros, con un radiocasete, algunas cintas y una máquina de escribir Olivetti de color verde manzana.

La llegada a la ciudad fue algo grande para mí, especialmente durante los primeros años. Aquellos chicos de la ciudad, aquellos profesores que se me antojaban tan listos y aquella libertad me ensanchaban el alma, y cada mañana y cada tarde acudía a las clases lleno de ilusión, admirado por aquel profesorado y aquellos compañeros que habían ocupado el lugar de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, El capitán Trueno o Roberto Alcázar y Pedrín, mis acompañantes durante los últimos años y con quienes me había encontrado al final del día, al salir de la escuela a las cinco, cansado ya de jugar con mis amigos al tirachinas, a correr para ver quién llegaba antes a la presa de agua, vagando por el camino del Molino o bañándonos en verano en las chilancas construidas con piedras por los chicos mayores en los remansos del río Villanueva.

Los domingos, después de misa, con la calderilla que nos daban nuestros abuelos, nos avalanzábamos al Tío de las pipas, con su cesta repleta de frutos secos, mientras voceaba: 'Pipas, garbanzos, chicles, caramelos...'

El Tío de las pipas

Aquel bachillerato marcaría mi vocación al magisterio. La mirada ingenua de aquel chico a sus profesores de Lengua, Literatura, Historia, Francés y luego Latín y Griego, las lecturas que me recomendaban mis compañeros (Ortega o Unamuno) o las de lectura obligatoria, sin olvidar el acercamiento a la música de Bach, Mozart o Beethoven de mi profesora de música abonaron mis inquietudes y marcaron mi futuro profesional.

Mi llegada a la escuela de Magisterio la dejo para otra oportunidad. Ahora inicio mi 34º curso de profesor de Lengua en el Colegio Pedro Poveda de Jaén, lleno de ilusión, he pasado de Sancho Bravo, a Sancho Fuerte y ya casi estoy logrando ser Sancho Panza.

Viñeta final de la novela 'La isla del tesoro'

El recuerdo de aquel maestro que me regaló 'La isla del tesoro' de Stevenson, el recuerdo de personajes como Daniel 'el Mochuelo', el Capitán Trueno y tantos y tantos otros, me acompaña cada mañana cuando entro en clase, doy los buenos días y digo:

¡Adelante, chic@s, que todos tenemos algo de Jim! 

viernes, 23 de septiembre de 2016

¿Preparad@s, list@s?... ¡YA! Tus 5 propósitos para este nuevo curso


¡biENvEnId@s!


Dinos tus 5 propósitos para este nuevo curso...
Gracias por comentar...

Aquí te dejo los míos:

Mis propósitos para este nuevo curso...


  1. Potenciar el trabajo y desarrollo EMOCIONAL del alumnado. 
  2. PERSONALIZAR el aprendizaje atendiendo a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje.
  3. Usar más el M-LEARNING como herramienta de aprendizaje.
  4. Seguir COLABORANDO  con otros compañeros en proyectos educativos.
  5. Integrar el aprendizaje INFORMAL del alumnado en el aula.
  6. Utilizar más la GAMIFICACIÓN como estrategia de aprendizaje.
  7. Dar más poder a la AUTOEVALUACIÓN y COEVALUACIÓN del alumnado.
  8. Partir de los intereses y MOTIVACIONES del alumnado.
  9. Buscar situaciones y problemas REALES  a solucionar en el aula.
  10. Incorporar aspectos para desarrollar las INTELIGENCIAS MÚLTIPLES  en el aula.




jueves, 15 de septiembre de 2016

Concurso cazafaltas: 'Sofía' de Álvaro Soler



Hola, chic@s: ¿Queréis participar en nuestro concurso cazafaltas?

Es muy fácil. Mira el vídeo de 'Sofía' de Álvaro Soler. Es una canción muy bonita, pero... pero... la letra superpuesta a la imagen está repleta de faltas ortográficas. ¿Quieres cazarlas?

Si quieres conseguir tu primer exlibris del curso anótalas en una hoja y tráelas a clase de Lengua antes del miércoles 21 de septiembre.

¡Bonne chance, mes amis!

¡Ah! Si eres de primero de ESO y no sabes qué es un exlibris, tendrás que preguntar a tus compas de 2º, 3º o 4º de ESO.

Hoy comienza un nuevo curso... ¡sueña!













Hoy comenzamos un nuevo curso... 




Esta asignatura os ayudará a Vivir... ¡¡¡Aprovechad cada 

instante!!!  (Carpe díem)  

"BE AWAKE"  (Estad despiertos) ◔_◔

Lo importante será dónde pongamos nuestro corazón... 

Dejáos sOrPRenDer y yo... os prometo 

una asignatura... aPASIONante...




Crédito de la imagen: www.gaztetxo.com  idea original: https://www.youtube.com/embed/32As9i9-CVc






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